Estocolmo.- La exposición "Basuras" del Nordiska Museet de Estocolmo muestra que nuestros desechos relatan una historia donde se entrecruzan etnología, ecología e incluso sentimientos, por lo que no traerá a la Gioconda sino algunos desechos domésticos como un viejo envase de leche vacío.
"Somos etnólogos y nos interesamos en cómo vive la gente y por eso consideramos interesante saber cómo se comportan ante su bote de basura", dice Christina Matsson, directora de este museo del centro de Estocolmo, que abre sus puertas a una pequeña exposición sobre el tema.
Lo primero que se prueba es que las épocas en materia de basuras han cambiado, informó AFP.
Aquí, un pantalón de tela barata del siglo XVIII usado, cosido, recosido, remendado, hasta que al fin termina siendo usado para aislar un tabique.
Allá, un jean de 2010, de una marca sueca de moda, industrialmente "pre-usado", roto con una advertencia que dice "nuevo": "Half the life but double the look" (Dura la mitad, pero duplica su imagen).
En forma contrastada, se ve esta antigua y bien modesta muñeca de Laponia confeccionada con un simple pañuelo rojo y una vieja cortina fatigada. Una cifra en el aviso respectivo: los pequeños suecos de hoy tienen en promedio 536 juguetes durante su infancia...
Toallas higiénicas en lana, porcelana reconstruida con grapas metálicas, tapices y coletas fabricadas con desperdicios de tejidos. Recicladores anticipados, ¿los pobres del siglo XVIII y del XIX habrían sido mucho más ecológitas.
"Lo que buscamos mostrar es que en esa época, nada o casi nada era desechable", dice Lena Landerberg, comisaria de la exposición.
A partir de 1920 y hasta los años 80, llega la era del tacho de basura, cuando todo era botado en desorden. Hasta que la ecología trajo un cambio de mentalidad, con el desarrollo de la bolsa de basura iniciado en los 60, hasta la aparición de selección de las basuras.
Hoy un sueco bota media tonelada de desechos al año (tres veces menos que un estadounidense), incluyendo la "producción" de su domicilio y por eso "hay preguntas difíciles" que debemos hacernos, subraya por su parte Lena Landerberg.
"¿Por qué guardamos, por qué botamosâ ¿Por qué un desecho para unos no lo es para otros La basura, a veces, es un asunto de punto de vista", añade.
La exposición temporal está incluida en la tarifa de entrada del museo (80 coronas, 9 euros, gratuito para los de menos de 19 años) y está abierta del 18 de febrero hasta el 25 de septiembre.
Lo primero que se prueba es que las épocas en materia de basuras han cambiado, informó AFP.
Aquí, un pantalón de tela barata del siglo XVIII usado, cosido, recosido, remendado, hasta que al fin termina siendo usado para aislar un tabique.
Allá, un jean de 2010, de una marca sueca de moda, industrialmente "pre-usado", roto con una advertencia que dice "nuevo": "Half the life but double the look" (Dura la mitad, pero duplica su imagen).
En forma contrastada, se ve esta antigua y bien modesta muñeca de Laponia confeccionada con un simple pañuelo rojo y una vieja cortina fatigada. Una cifra en el aviso respectivo: los pequeños suecos de hoy tienen en promedio 536 juguetes durante su infancia...
Toallas higiénicas en lana, porcelana reconstruida con grapas metálicas, tapices y coletas fabricadas con desperdicios de tejidos. Recicladores anticipados, ¿los pobres del siglo XVIII y del XIX habrían sido mucho más ecológitas.
"Lo que buscamos mostrar es que en esa época, nada o casi nada era desechable", dice Lena Landerberg, comisaria de la exposición.
A partir de 1920 y hasta los años 80, llega la era del tacho de basura, cuando todo era botado en desorden. Hasta que la ecología trajo un cambio de mentalidad, con el desarrollo de la bolsa de basura iniciado en los 60, hasta la aparición de selección de las basuras.
Hoy un sueco bota media tonelada de desechos al año (tres veces menos que un estadounidense), incluyendo la "producción" de su domicilio y por eso "hay preguntas difíciles" que debemos hacernos, subraya por su parte Lena Landerberg.
"¿Por qué guardamos, por qué botamosâ ¿Por qué un desecho para unos no lo es para otros La basura, a veces, es un asunto de punto de vista", añade.
La exposición temporal está incluida en la tarifa de entrada del museo (80 coronas, 9 euros, gratuito para los de menos de 19 años) y está abierta del 18 de febrero hasta el 25 de septiembre.